Mi historia con la ansiedad

Diana
Soy psicóloga pero también sufrí de un Trastorno de Ansiedad Generalizada, lo curioso es que los primeros meses no lo supe identificar. Después no lo podía creer, de verdad me estaba pasando eso a mi, a mi que era "positiva y fuerte", pero eso no era suficiente para soportar todo lo que me estaba pasando. Luego de un año y medio de angustia y emociones desagradables, entendí como gestionar la ansiedad.
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Me costó tomar la decisión de publicar esta foto, pero bueno aquí vamos

Ese día sufrí mi segundo ataque de pánico (Tuve 3 en menos de tres meses), no recuerdo porque tome esa foto ese día, pero me alegro haberla conseguido. Para ese entonces vivía en Londres, Inglaterra. Trabajaba como gerente de departamento en una importante cadena de retail, hacía entre 55-60 horas a la semana y era sumamente demandante conmigo misma, me presionaba porque mi departamento alcanzara los números, porque mi jefa estuviera feliz y porque mis vendedores disfrutarán de su trabajo. Sumado a esto, las condiciones de trabajo eran las peores, trabajaba muy lejos de casa, no me pagaban las horas extras y desde Head Office (oficina principal) me recortaban el personal a diario, lo que significaba más trabajo y menos gente.

Me empecé a sobre cargar, no obstante, el hecho de haber conseguido ese trabajo significaba un logro para mí y quería intentarlo. Los síntomas de la ansiedad empezaron, pero yo los reprimía, ignoraba su presencia y los ahogaba comiendo en exceso, le robaba los cigarros a mi hermana y me relajaba tomando vino o fumando porros. De vez en cuando les contaba a mis amigas que estaba sufriendo de estrés pero les decía que en lo que se terminara mi contrato cambiaría de trabajo, pero realmente faltaba lo peor.

Estando de vacaciones en Madrid con mi padre, voy al odontólogo por chequeo de un tratamiento, por mala suerte y malas decisiones termino teniendo una cirugía traumática donde me remueven dos piezas dentales. Comienzo lo que los doctores llamaron “un tratamiento sencillo” de implantes, dicho tratamiento se convirtió en mi peor pesadilla, una deuda de 4000 Euros y la pérdida de dos dientes. Mi ánimo y mi autoestima estaban por el suelo pero yo tenía que ser fuerte porque mi padre ya volvía a Venezuela y yo no quería amargarle las vacaciones.

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Regreso a Londres

Regreso a Londres, la ansiedad se incrementa, empiezo a tener problemas para dormir y para mantenerme con energía, ya no encontraba felicidad en nada y mantenerme concentrada era un reto, solo pensaba en lo mal que me sentía. Una mañana despierto con un dolor de espalda insoportable luego de haber trabajado 13 horas, me sentía mal física y mentalmente. Decido empezar a buscar ayuda y acudo a mi GP (médico de cabecera). Le digo como me siento, me pregunta directamente si me quiero suicidar, le digo que no, que lo que quiero es ir a terapia, me refiere a un curso de estrés, le digo que soy Psicóloga y que conozco la teoría acerca del estrés, el insiste y me inscribe.

El curso fueron las dos horas más largas de mi vida, las primeras palabras de la anfitriona fueron “No es un grupo de ayuda, no podrán participar, están aquí para entender lo que les está pasando”. Yo no lo podía creer, lo que más necesitaba era hablar con alguien y vomitar los MILES de pensamientos que pasaban por mi cabeza, una chica a mi lado empieza a llorar silenciosamente, la pobre no aguantaba. Fueron dos horas donde lo único que hicieron fue recordarnos lo jodidos que estábamos, al finalizar el curso nadie habla, todos nos vamos igual o peor de lo que llegamos.

Pasan los días, la ansiedad me acompaña desde que me despierto, a veces cosas tan sencillas como elegir la cena me causaban angustia. Nadie sabía lo que me pasaba ni lo mal que estaba, me avergonzaba. Pasaban días, semanas, meses y yo seguía en lista de espera para terapia con NHS (National Health Service). No conocía a ningún profesional en el área privada para atreverme a pagar 100£ por consulta y mi único refugio era escribir un diario donde vaciaba todo lo miserable e infeliz que me sentía.

Sufro el segundo ataque de pánico

Vuelvo al GP, esta vez me atendía otro chico, me refiere a una atención telefónica mientras se abrían cupos en el servicio terapéutico. Recibo una llamada de 45 minutos donde se me hace un cuestionario, vuelvo a explicar todo lo que sentía, la respuesta fue que en lo que se abriera un cupo, iría a terapia.

El último ataque de ansiedad fue un domingo, estaba en mi piso con mi hermana, ahora no recuerdo que lo causo, pero si recuerdo tener que haber salido de casa para que ella no se diera cuenta, pensaba que me iba a desmayar en la calle y todos notarían “lo loca que estaba”. Fue horrible pero a los minutos paso, recuerdo que esa tarde cuando logre estar sola en casa, yo no podía parar de llorar. No entendía lo que me pasaba ni como calmarme.

Al día siguiente vuelvo al GP, estaba en crisis y agotada de sentirme mal, ya no sabía que hacer. Pero ese día algo fue diferente, la doctora que me tocó fue humana, sensible y empática. Me comprendió perfectamente y levantó el teléfono para contactar al servicio de tratamiento psicológico. Como le comenté que era psicóloga, hizo dos cosas por mi 1) Logro ubicarme rápidamente en terapia (en una semana empecé) 2) Me apunto en una formación teórica de la TCC (Terapia Cognitivo Conductual), prácticamente era un curso gratuito para profesionales de la salud.

Mi vida cambió al encontrar a esa doctora, necesitaba un profesional humano que me escuchara sin juzgarme y que tomara en serio mis síntomas y lo que me estaba pasando. Luego tome la decisión de cambiar de trabajo e inicie el proceso terapéutico.

No fue fácil el proceso, pero yo tenía muchas ganas de curarme, creo que las personas que pierden la batalla con la ansiedad, son aquellas que se rinden. La ansiedad no puede apoderarse de ti, debes intentarlo, y debes hacer todo lo que sea necesario para disminuirla; siempre digo que, así como la ansiedad es causada por varios factores también son varias las medidas que debes tomar para curarte y cuidarte.

En mi caso, era cambiar mi estilo de vida, aceptar las emociones que me generaba el tratamiento de los implantes, dejar de luchar sola e involucrarme con la terapia. Cuando comencé el tratamiento, las cosas poco a poco se fueron alineando. No solamente por el efecto de la terapia, sino por las decisiones que yo estaba tomando:

1. Retome el deporte, recuerdo que esa primera clase de boxeo luego de mucho tiempo fue sanadora.

2. Empecé a visualizarme fuera de Londres y comenzaron mis planes de mudarme a Barcelona y cambiar mi vida, no quería seguir llevando una rutina tan movida e intensa.

3. Hice un grupo de amigas que estar con ellas también era terapéutico, me reía y la pasaba bien, aparte que una de ellas también sufría de ansiedad, entonces nos ayudábamos mutuamente. (Nadia, Sara y Flavi, si me leen, las quiero un montón!!!).

4. Cumplí mi terapia respetuosamente, hacía mis tareas y acudí a todas las sesiones. Mi terapeuta era un experto en Terapia Cognitivo Conductual, logró identificar pensamientos detonadores y fue él quien me hizo ver que gran parte de mi ansiedad era debido al trauma de la operación de los dientes, no era solamente el estrés del trabajo. Aunque creo que pudo haber sido un poco más empático (A ver, él británico y yo latina. Era como que le costaba comprender la intensidad de mis emociones), igual agradezco enormemente su trabajo y técnicas enseñadas. Muchas de ellas las continúo utilizando incluso hoy en día.

5. Por último, otra decisión que tomé fue bajarle dos a la responsabilidad en el trabajo. Deje de obsesionarme con los números, a compartir más con el equipo y ser menos jefa, y a darle menos importancia a las opiniones de mis jefes. Al final del día, me hice consciente de lo duro que yo trabajaba y entendí que no tenía que vivir para demostrar, que era suficiente con que yo lo entendiera y me valorara.

Hoy ya han pasado cinco años de esa época

No recuerdo cuanto tiempo duró exactamente aquella pesadilla, puede que un año o año y medio pero lo que si tengo clarísimo es que no se lo desearía a nadie.

A cualquiera que sufre de ansiedad le diría que todos esos episodios y momentos crueles, SIEMPRE TE DEJAN UNA ENSEÑANZA y te transforman para mejor. Sino hubiese sido por esa mala etapa, no estaría aquí con mi proyecto de emprendimiento, no viviría en Barcelona, no hubiese hecho mi postgrado o conocido a mi pareja y muchas cosas más.

No te quiero mentir y decir que no volví a sentir ansiedad, por supuesto que me visita de vez en cuando, sobre todo en días de estrés o malas noticias. Pero ya la vivo como emoción y no como trastorno. Es temporal y suele desaparecer a las horas. Y no tiene nada de malo, la ansiedad es una emoción natural en todos los seres humanos. Lo malo son los excesos, descuidarnos, dejarla que se quede a vivir y conformarnos con ella.

Hoy en día cuido bastante mi estilo de vida, me encanta el deporte, trabajar en lo que me apasiona y voy una vez al mes con mi terapeuta. Ya no voy por ansiedad, voy por prevención y autoestima. Evito esperar a que algo me agobie y soy muy honesta con mis emociones.

Espero mi historia te de un rayito de luz y puedas continuar tu día esperanzado de que si nos podemos curar y VIVIR MEJOR. Como bien dice una frase por allí “Después de la tormenta, sale el sol” y me atrevo a asegurarte que es cierto.

Te envío un abrazo desde la distancia y agradezco que me hayas leído.

Con cariño

Diana

¿Hablamos?
Marlyn

Si actualmente sufres de ansiedad y te esta afectando en tu cotidianidad o calidad de vida, mi invitación es a que inicies terapia. Mientras más rápido abordes el problema, más fácil será disminuir los síntomas y te puedes ahorrar muchos malestares.

Si deseas recibir mi apoyo profesional, puedes consultar cualquiera de mis servicios y empezar a vivir más.

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